Crecer en amor crecer en conciencia

Cuando a un cultivo de células se les suministran nutrientes, se abren a recibirlos, cuando se las introduce en un ambiente tóxico, intentan protegerse o enferman. Nuestro cuerpo es una gran célula, una comunidad de billones de células, y responde de igual modo ante los  estímulos que recibe del entorno.

Estos estímulos producen una respuesta en el sistema nervioso, que denominamos emociones. Hay dos emociones básicas, MIEDO (contracción) y AMOR (expansión), las demás se derivan de estas dos.

En nuestra infancia, cuando el en- torno en el que crecemos es consciente, amoroso y respetuoso, es fácil desarrollarse de un modo sa-ludable y natural. Aprendemos a VIVIR EN AMOR. Cuando el entorno es inconsciente, falto de amor y respeto, invasivo, indiferente, agresivo o estresante; aprendemos a vivir en un estado de constante protección, para no sentir el dolor que todo ello nos produce. Aprendemos a ser fuertes, a sobreponernos a las situaciones, en resumen a VIVIR EN MIEDO, desconectándonos así de nuestra parte más sensible, tierna e inocente: la esencia.

Como consecuencia de todas esas experiencias, desarrollamos la creencia de que nuestro entorno (el mundo en que vivimos), es un lugar hostil, falto de amor y respeto.

Esas creencias basadas en el miedo, generan patrones de comportamiento que tienen sus raíces en la infancia y nos incapacitan en el presente a vivir el amor, la paz y la relajación que son inherentes a nuestro espíritu. Vivimos en un cuerpo de adulto, pero dentro de nosotros tenemos un niño herido, asustado, inseguro y falto de confianza y de amor a sí mismo.

En nuestras vidas, todas esas heridas causan depresión, ansiedad, falta de autoestima, imposibilidad para poner límites, bloqueos en la energía que generan enfermedades y múltiples desequilibrios psicológicos.

Este grupo es una invitación a llevar consciencia y sanación a tu vida, a crear de nuevo un espacio de confianza y amor contigo mismo y tu entorno. Tomando responsabilidad por las heridas de tu niño interior, apoyándole y  dándole la nutrición que necesita para  crecer,  creando así, nuevos recursos para responder a las situaciones de la vida, desde el amor y la vulnerabilidad; desde tu ESENCIA.

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