La respiración es un acto que sucede por sí solo desde el momento del na-cimiento hasta la muerte.
Cuando tu consciencia se enfoca en él, emerge una nueva cualidad, una alquimia que transforma tu vida, llenando de amor y aceptación cada momento y experiencia. Conectándote con tu alma, tu ser, desde un espacio de paz y pura presencia.
Con el modo de vida actual, la mente ha tomado el mando, ha pasado de ser una útil herramienta, a ser nuestra dueña.
Proyectamos, organizamos, y pasamos la mayor parte del tiempo involucrados en procesos mentales, afirmando así nuestra identidad (ego), ya que eso nos da sensación de seguridad y control, de ser alguien. Simplemente nos hemos olvidado de que antes de crear nuestra identidad ya éramos la consciencia que habitaba el cuerpo.
La respiración de un bebé es relajada y profunda, desde el vientre. Puedes ver que su cuerpo se expande en cada inhalación y se contrae en cada exhalación, está flexible, abierto. No sucede así en la mayoría de los adultos, ¿a qué se debe? El miedo, la inseguridad y los juicios que recibimos de niños, han provocado la no aceptación de lo que somos. La mayoría de las enfermedades de nuestro tiempo como la ansiedad, estrés, depresión, ataques de pánico, sentimiento de vacío interior, así como el resto de las disfunciones fisiológicas tienen un gran componente psicoemocional.
Los juicios y apreciaciones que provienen del exterior y que a lo largo de nuestras vidas hemos ido incorporando como propios, hacen que sigamos sintiendo que no somos adecuados, esto provoca miedo y contracción, bloquea el sistema respiratorio y emocional, limitando así nuestra capacidad respiratoria.
Cuando respiramos al mínimo simplemente sobrevivimos y vivir es algo más.
La consciencia en la respiración es una de las más profundas meditaciones que actúa como desatascador emocional, removiendo y liberando todos esos sentimientos de inadecuación, lucha, juicio y miedo y nos conecta con ese profundo espacio interno, donde solo habita el amor.
Este proceso en una invitación a volver a sentir la vida vibrando dentro de tu cuerpo, que no es mas que el templo en el que habita tu alma y a recordar quien realmente eres, para ir dejando atrás todos las capas de condicionamientos y creencias que crearon esos bloqueos.